Por:
Msc.Nahem Blanco
Introducción
La educación en Venezuela
siempre desde mi perspectiva ha sido una de las mejores en mi opinión, hasta
hace algunos años, cuando ciertos cambios de base se desarrollaron en todos los
niveles educativos generando cambios ideológicos, y echando a un lado los
niveles de exigencias y competitividad en cuanto a la formación del recurso
humano que egresan de nuestras universidades venezolanas, este planteamiento
aplica para gran cantidad de los
planteles públicos a nivel de media general y universitarios.
En este sentido, quizás las
iniciativas no llevaron malas intenciones pero lamentablemente decreció el
nivel de egreso de calidad en nuestras almas mater, enfocándose en la cantidad
mas no en la calidad del producto, lo que origina el incremento del desinterés
estudiantil motivado a la falta de exigencias en los planteles, pero además de
eso, sumémosle la situación económica
critica que viven nuestros hogares venezolanos, por ejemplo como le exigimos a un niño que no ha desayunado ni ha cenado?,
es un elemento externo latente en nuestras escuelas venezolanas presentes día a
día en nuestro quehacer diario como profesionales de la docencia.
Es
entonces el momento en el cual intervienen las psicopedagogas a fin de tratar
de mediar y lograr la homeostasis emocional en nuestras aulas, pero desde mi
perspectiva considero que el psicopedagogo necesita el apoyo y la orientación
del Psicólogo escolar, quien es el profesional adecuado para mejorar este tipo
de situaciones que al final pueden traducirse en conductas disruptivas, y
apatía por los estudios.
La importancia del Psicólogo escolar en
los Planteles
El psicólogo educativo es el
profesional adecuado para intervenir en casos de comportamientos irregulares en
situaciones educativas sean particulares o colectivas, este profesional es
capaz de mediar controlar y prevenir posibles conductas disruptivas que puedan
generarse en el marco de los sistemas sociales dedicados a la educación en
todos los niveles y modalidades, asimismo puede intervenir en todos los
procesos psicológicos donde este inmerso el aprendizaje.
En
muchos casos los problemas radican en los hogares, en el seno social íntimo, es
decir cada familia como tal, denotándose la carencia axiológica en el complexus
familiar, debiendo entonces de esta manera intervenir en el proceso de
formación a fin de generar estrategias que incentiven los valores en la escuela
que permitan propiciar yacimientos que de alguna manera repercutan en la
conducta del individuo.
Continuando con estos planteamientos, se consideran que son muchas las
necesidades que pueden cubrir los psicólogos escolares, en mi experiencia en el
transitar por planteles públicos, cabe destacar que la ausencia del psicólogo
escolar como factor guía y determinante en la formación infantil genera una
heteromeostasis emocional, sin embargo prevalece la imagen del psicopedagogo
quien es el profesional encargado de asistir al estudiante y al docente en el
momento que se presente algún conflicto conductual en el plantel, desde mi
óptica considero que el psicopedagogo maneja algunas herramientas que pueden
ayudar, pero el profesional de la psicología es quien maneja de forma completa
las herramientas y alternativas de solución adecuadas para el manejo y
prevención de conductas agresivas entre otras.
Es
importante resaltar que el psicólogo escolar interviene de forma positiva en
las necesidades educativas de los alumnos a fin de prestarle apoyo para
sobrellevar sus actividades académicas y de socialización con éxito, además
estará en capacidad de orientar, asesorar profesional y vocacionalmente a los
estudiantes mediante la aplicación de test vocacionales que le permitan a los
estudiantes que ya finalizan la media general e identificar sus preferencias
vocacionales.
Las funciones preventivas son fomentadas por el psicólogo educativo, a
fin de generar inducciones al personal estudiantil y a las comunidades, con el
propósito de reforzar los elementos
axiológicos carentes en muchos de los hogares de nuestros niños, niñas y
adolescentes.
Una vez esbozados los planteamientos anteriores, se puede afirmar que en
los planteles privados, en su gran mayoría si se evidencia la presencia de este
profesional de la conducta, sin embargo considero de acuerdo a lo observado que
no se le da el valor idóneo dentro del
plantel, una experiencia muy particular en un colegio donde existe esa figura
pero a su vez existe la psicopedagoga,
entiéndase que este último no necesariamente es psicólogo, en este caso se presento una disyuntiva fuerte entre ambos
profesionales por la razón ante un caso especifico, en una oportunidad me
correspondió presenciarlo y me quede asombrado ante tal situación.
Es
por ello, que debemos ser críticos y permitir también que nos critiquen, porque
el hecho de que algún día seamos psicólogos no significa que seamos dueños de
la verdad, quizás otros profesionales puedan generar y plantear ideas que pueden ser de gran utilidad y apoyo en el
área profesional, lo que quiere decir que sería interesante poder configurar un
equipo multidisciplinario, que permita atacar todas esas deficiencias que
observamos a diario en las aulas y en los hogares de nuestro país.
El
profesional de la psicología se aboca a intervenir en los diferentes ámbitos de
la educación, apoyándose en las variables psicológicas presentes en el trabajo
educativo, es decir el profesional que estudia la conducta apoya al docente en
todas sus actividades y contribuye al desarrollo emocional tanto del niño, niña
y adolescente, así como también el apoyo a la familia, al personal docente y a
la comunidad en general donde se desempeñe en sus actividades diarias.
En
concordancia con las ideas que se vienen contemplando a lo largo de los
planteamientos, concluyo apoyándome en el concepto que emite Alarcón, H. (2001)
“los psicólogos educativos estudian lo que la gente expresa y hace en el
proceso educativo, lo que los maestros enseñan y como los alumnos aprenden
significativamente en el contexto de un curriculum particular, en un entorno
especifico, donde se pretende llevar a cabo la formación y/o capacitación” (p.
01)., En este contexto es de notar de una manera clara y precisa la concepción
de lo que es el psicólogo educativo, definición que se ha venido desarrollando
en el transcurrir del ensayo.
Desde mi mismidad, sería interesante fomentar estrategias que involucren
al Estado como ente garante de la educación en nuestro país, mediante la inclusión de profesionales en el área de
psicología en los planteles públicos, a fin de apoyar a los docentes y a las comunidades
que tanto la necesitan, fomentando lo axiológico y trasladarlo a través de
talleres, programas educativos, y conversatorios, alertando las posibles fallas
y/o errores en los que un joven, un docente y un padre puede incurrir, para así
establecer estrategias y proyectos educativos que fomente la homeostasis
emocional necesaria en todos los actores involucrados en nuestros procesos
educativos.
En
Venezuela, existen profesionales capacitados, que bien pueden apoyar en esta
compleja tarea que es la educación, tomando como perspectiva lo ontológico como
elemento natural social, que debe estar inmerso en un compendio axiológico para
obtener un proceso educativo de calidad con valores y principios, digno de
admiración y ejemplo de progreso que al final podrían implantarse en todos los
planteles públicos y privados en toda nuestra república.
REFERENCIAS
BIBLIOGRAFICAS
Alarcón H. (2001).El papel del psicólogo
educativo en la escuela.
UNY,
(2016). Material de apoyo suministrado por el instructor cátedra Psicología
Escolar.
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